No es que tenga el ánimo acelerado por
esta ausencia a diario, ni quisiera me lleves
a rastra como un despojo hecho trizas, al
menos, quiero merecer la memoria algún
año más, endulzar la amargura de tu saliva.
Sentado a esta orilla se me hace imposible
reconocerme, se fugaron la inspiración y los
duendes a años luz de mi, y hoy aún así, sin
saber el porque, borro el reproche que me
me encontré y lo sentencio a morir en silencio.
Destrozo versos al aliento de una copa en el
mismo bar de siempre, los deberes quedaron
pendientes y he vuelto a suspender aquella
asignatura mortal, tal vez, me deba acostumbrar
a derrapar con estos zapatos viejos y gastados.
Mientras, quedé atrapado en aquel perfume
que nunca me supo a dulce, más bien, me supo
siempre a pecado mortal y a sacrilegio, al
sexto de los Mandamientos, al sexo obseso,
a la distancia y al tiempo, al regreso a tu cuerpo.
Mi baraja ya no tiene comodines, ni amigos en el
infierno mis sentidos, quizás mi penitencia sea el
recuerdo de un olvido y a cambio, tres puntos
suspensivos a la eternidad. Ojalá que alguno se
salve de esta mediocridad, pongamos que seas tú.
Nacido en Madrid (España) en el año 1953, con historias por vivir y contar, otras por leer, escuchar y aprender, en mi, a menudo la ilusión prolonga el sentido del paso del tiempo, lo retrasa y dilata para que goce aún más de él, un equilibrio éste difícil de alcanzar, y que no me resigno a dejar de intentarlo, día tras día.
lunes, 11 de noviembre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
Enredo
Hubiera querido detener el tiempo, justo un segundo antes de acabarse
todo, pero fue imposible, lo pensé un segundo después.
Hubiera querido cambiar de vida, y sacarle provecho a esa locura que
siempre tuvo razón.
Hubiera querido regalarle a mi decepción ese último abrazo, y aflojar
muy despacio el nudo que tanto apretó.
Hubiera querido compartir con más de dos, los tejados de mi casa,
haber desgarrado mi garganta.
Hubiera querido despistar a la eternidad que me visita cada invierno,
a recordarme que mi tiempo pasa.
Hubiera querido comprar la felicidad a mi vecino, para lucir una sonrisa
de vez en cuando.
Hubiera querido amar amando, más allá de lo que dicen estas dos palabras,
reservarme tu espalda para las noches en desvelo.
Hubiera querido despertar sin miedo en otra ciudad, y regalarle cinco
sentidos más a mi vida
Hubiera querido despedir a las despedidas, y no tener que decir adiós
nunca de nuevo.
Hubiera querido siempre, pagar por lo que debo, despertar en las mil
mil y una noches de aquel cuento.
Hubiera querido liberar a mi vida, de tanto enredo.
todo, pero fue imposible, lo pensé un segundo después.
Hubiera querido cambiar de vida, y sacarle provecho a esa locura que
siempre tuvo razón.
Hubiera querido regalarle a mi decepción ese último abrazo, y aflojar
muy despacio el nudo que tanto apretó.
Hubiera querido compartir con más de dos, los tejados de mi casa,
haber desgarrado mi garganta.
Hubiera querido despistar a la eternidad que me visita cada invierno,
a recordarme que mi tiempo pasa.
Hubiera querido comprar la felicidad a mi vecino, para lucir una sonrisa
de vez en cuando.
Hubiera querido amar amando, más allá de lo que dicen estas dos palabras,
reservarme tu espalda para las noches en desvelo.
Hubiera querido despertar sin miedo en otra ciudad, y regalarle cinco
sentidos más a mi vida
Hubiera querido despedir a las despedidas, y no tener que decir adiós
nunca de nuevo.
Hubiera querido siempre, pagar por lo que debo, despertar en las mil
mil y una noches de aquel cuento.
Hubiera querido liberar a mi vida, de tanto enredo.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
El fruto de la casualidad
El perfil de tu boca desbordó mis pecados, tus labios mojados de impurezas regaban la vida que no cupo en mi, y me sorprendiste esa mañana milagrosa cuando me iba a trabajar.
Dudé del tiempo que me debo, y nada más pude hacer que dejarme llevar y desnudar las horas que vinieron después. El atardecer sorprendió a la noche, y no quisimos saber más que de nosotros, nos abandonamos al olvido del momento y después vino a despertarnos el frío, y bendito el fruto de la casualidad por haberte amado tanto y más, sin explicaciones, sin excusas y sin mentiras.
Te abrochaste la blusa y me recordaste que me recordarás, me volviste a besar, te vi marchar, y ni tan siquiera se si te podré volver a soñar.
Dudé del tiempo que me debo, y nada más pude hacer que dejarme llevar y desnudar las horas que vinieron después. El atardecer sorprendió a la noche, y no quisimos saber más que de nosotros, nos abandonamos al olvido del momento y después vino a despertarnos el frío, y bendito el fruto de la casualidad por haberte amado tanto y más, sin explicaciones, sin excusas y sin mentiras.
Te abrochaste la blusa y me recordaste que me recordarás, me volviste a besar, te vi marchar, y ni tan siquiera se si te podré volver a soñar.
lunes, 12 de agosto de 2013
A quien corresponda
Que tu sueño te acompañe siempre, y todo podrá ser, todo puede ser, caminar en el mar o nadar en el desierto, solo cabe en ti el saber que puedes hacerlo, no te vengas ni abajo ni arriba, sencillamente no te vengas, déjate llevar y descansa a tu paso, siempre habrá un motivo para hacerlo y a veces, lo llamarás desconcierto, sin embargo será fruto de ese pensamiento que vino a quedarse contigo, o simplemente que el destino le echó valor, esa es la barca, no mires su rumbo, ni su estado, ni si está pintada de tu color preferido, ella te llevará al paso que mece el tiempo, donde tú ni siquiera imaginas, y te encontrarás frente a frente contigo, para recibirte y darte un abrazo de bienvenida.
La vida es más vida cuando te habla en tu interior.
La vida es más vida cuando te habla en tu interior.
viernes, 19 de julio de 2013
Si amarte amor
Si amarte pudiera como en aquellos tiempos,
en los asientos traseros de la vida o en las
huidas del metro camino al sur de nuestro
silencio, en los andenes del desierto o en el
fracaso de algún callejón.
Si amarte amor siquiera aunque no sea posible
tan solo una vez más, si de tus pechos lamiera
la sal que me ciega y en tu hoguera tentara la
vida misma al borde del abismo, para romper
con el necio que soy.
Si amarte a medias tan solo me dejaras, no
dudaría subirme en tu próxima estación para
rozar el cielo y bajar a nuestro infierno mil
veces, o alguna vez más, y desterrar esta
helada frialdad.
Si amarte amando de verdad supiera, a dos
pasos de esta acera robaría al azar mi suerte,
dejaría al pie de mis pasos a la muerte, y
bebería la verdad de tu labios para atar en
corto mis próximos fracasos.
Si amarte amor no fuera como un ruego a
Dios, si te pudiera amar sin pedir perdón,
juro que haría posible lo imposible y
sujeto a tu imperdible prendería la letra
de esta canción.
Si amarte alguna vez me dejases, quizás
algún día fueras tú quien pidieras, volver a
amarme.
en los asientos traseros de la vida o en las
huidas del metro camino al sur de nuestro
silencio, en los andenes del desierto o en el
fracaso de algún callejón.
Si amarte amor siquiera aunque no sea posible
tan solo una vez más, si de tus pechos lamiera
la sal que me ciega y en tu hoguera tentara la
vida misma al borde del abismo, para romper
con el necio que soy.
Si amarte a medias tan solo me dejaras, no
dudaría subirme en tu próxima estación para
rozar el cielo y bajar a nuestro infierno mil
veces, o alguna vez más, y desterrar esta
helada frialdad.
Si amarte amando de verdad supiera, a dos
pasos de esta acera robaría al azar mi suerte,
dejaría al pie de mis pasos a la muerte, y
bebería la verdad de tu labios para atar en
corto mis próximos fracasos.
Si amarte amor no fuera como un ruego a
Dios, si te pudiera amar sin pedir perdón,
juro que haría posible lo imposible y
sujeto a tu imperdible prendería la letra
de esta canción.
Si amarte alguna vez me dejases, quizás
algún día fueras tú quien pidieras, volver a
amarme.
martes, 18 de junio de 2013
Mi última mentira y mi primera verdad.
Fue en un bar de muerte mala donde las
hadas nunca quedaban, donde los cuentos
siempre empezaban, donde empobrecen los
amaneceres, los vicios se enriquecen y
el sueño es incapaz de soñar.
Fue en ese lugar sin desvelar, donde mi
última mentira y mi primera verdad tomaron
ese café envenenado, donde el reproche y
el pecado pactaron mi novena penitencia y
la felicidad hizo aguas en mi conciencia.
Fue en este ahora sin respuesta, donde
cumplí condena en tercer grado, donde
al recuerdo le sobra el pasado y hasta el
amor muere en cuarentena. Fue como la
última cena de un primer día, como estas
líneas si les sobrara alegría.
Fue, como restar la ansiedad a los juegos
de mi infancia, como olvidar el sonido de
mi silencio, como girar en torno al cielo y
deshojar tu risa loca, como explicar a la
razón la locura de tu próximo adiós.
Fue como una noche de más de dos, y nadie
salvo tu propia ausencia, como un cuerpo sin
rostro y con rasgos de mujer, como el tiempo
que te arrastra a leer los renglones de este
fracaso de tinta, como a mil años si le faltan
los días.
Fue en un bar de mala muerte donde extrañas
tus caricias, donde se ausentan los ausentes,
donde se refugia la desidia, donde envejece
la suerte, donde te niegan lo que pidas, donde
desde el rincón de siempre, amaneces con la
noche y anocheces con el día.
martes, 4 de junio de 2013
La luz de tu sombra
Simplemente me basta con saber que existes,
pero me faltas donde quiera que esté, quiero
tu ayer, y por quererlo me relajo en la quietud
del primer pensamiento de éste último día.
Echo de menos tu tierra prometida.
Y de tres en tres, subo las escaleras de esta
casa nueva que alguien habitó antes que yo,
desnudo mi dejadez para esperarte vestido, y
muero en ti con este hilo de vida que nació
al abrigo de tu ausencia, para anochecer.
Este lunes quedará amarrado a la memoria,
cuando la pereza le niegue la inspiración de
una canción bien escrita. Bastarán estos
días, sobrarán aquellas despedidas, y el
último adiós con sabor a no te vayas nunca.
La locura hizo de las suyas y trajo a buen
puerto el color de aquellas risas. Nunca es
tarde porque siempre es ahora, el recuerdo
no se demora porque hizo ya el viaje de ida.
Hoy me acompaña, la luz de tu sombra.
pero me faltas donde quiera que esté, quiero
tu ayer, y por quererlo me relajo en la quietud
del primer pensamiento de éste último día.
Echo de menos tu tierra prometida.
Y de tres en tres, subo las escaleras de esta
casa nueva que alguien habitó antes que yo,
desnudo mi dejadez para esperarte vestido, y
muero en ti con este hilo de vida que nació
al abrigo de tu ausencia, para anochecer.
Este lunes quedará amarrado a la memoria,
cuando la pereza le niegue la inspiración de
una canción bien escrita. Bastarán estos
días, sobrarán aquellas despedidas, y el
último adiós con sabor a no te vayas nunca.
La locura hizo de las suyas y trajo a buen
puerto el color de aquellas risas. Nunca es
tarde porque siempre es ahora, el recuerdo
no se demora porque hizo ya el viaje de ida.
Hoy me acompaña, la luz de tu sombra.
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