Como me gusta cuando me miras,
y te dejas mirar, cuando te vistes de color
y solo piensas en ti, como me gustan
tus formas que me invitan a no pensar,
a dejarme hacer, como me gusta adivinar
tu desnudez.
Como me gusta, esa manera tuya
que tienes de darme la espalda, tu
culo cuando lo mueves, tus manos
en mi bolsillo, como me gustan nuestros
quejidos, y ese alivio carnal que nos
calma, ser después de haber sido,
y no haber pasado el tiempo por
nuestra cama.
Como me gustan los delirios sin grandeza,
los tiempos gastados a tu lado, confesarme en
tu presencia, amanecer sin haber descansado,
como me gusta besar tus deseos, escuchar
a mis sueños, redimir los excesos,
despertar sin querer dormir, como me gusta,
descansar en tus pechos.
Nacido en Madrid (España) en el año 1953, con historias por vivir y contar, otras por leer, escuchar y aprender, en mi, a menudo la ilusión prolonga el sentido del paso del tiempo, lo retrasa y dilata para que goce aún más de él, un equilibrio éste difícil de alcanzar, y que no me resigno a dejar de intentarlo, día tras día.
lunes, 27 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Te propongo la vida
Hoy con aire nuevo, y viejo,
te propongo renovar los votos
de aquellos dos desconocidos
que éramos, cuando fuimos.
Trasnochar del ahora al pasado,
volver a pisar sin cuidado
por los caminos que ya pisamos,
hacerle trampas a nuestro destino.
Te propongo la vida, no el recuerdo,
aunque suene a un no me acuerdo
este desecho de versos mordidos.
Solo te invito a este juego a ras de suelo,
hoy que el tiempo nos niega en un espejo,
ahora que echo en falta, hacer lo que hicimos.
te propongo renovar los votos
de aquellos dos desconocidos
que éramos, cuando fuimos.
Trasnochar del ahora al pasado,
volver a pisar sin cuidado
por los caminos que ya pisamos,
hacerle trampas a nuestro destino.
Te propongo la vida, no el recuerdo,
aunque suene a un no me acuerdo
este desecho de versos mordidos.
Solo te invito a este juego a ras de suelo,
hoy que el tiempo nos niega en un espejo,
ahora que echo en falta, hacer lo que hicimos.
jueves, 9 de junio de 2011
Por el bien de todos....
Debiera acostumbrarme a no deciros
lo primero que se me viene a la cabeza,
tan solo porque me duela y reviente,
a contar hasta diez, hasta cien, o hasta veinte,
a no enturbiar el amor con mis temores,
ni darme tanto golpe de pecho para nada.
Debiera aprender, de que modo ser feliz
sin provocar tanto daño, subir los peldaños
sin despertar otros sueños, y llegar al oasis
de ese amanecer inmenso, dejar de observar
la vida desde la otra acera, y a callar,
todo lo que no pueda cumplir después.
Debiera saber que el recuerdo nunca se olvida,
que no es vida vivir a medias, que la sonrisa
puede entristecer el alma, y que el descansar
a veces, puede asfixiar la ilusión, consentir,
una palabra entre todo y nada, que desnuda,
engaña, y deja a la esperanza sin abrigo.
Debiera decir más de lo que ahora digo, porque
el dolor me perfore y hasta me confunda,
y se estrechen los caminos infinitos de la vida,
debiera decir más, o mejor, hacer más de lo que digo,
para ahorrarme estos pecados a las puertas del cielo,
y no tener que pediros jamás, perdón por ellos.
lo primero que se me viene a la cabeza,
tan solo porque me duela y reviente,
a contar hasta diez, hasta cien, o hasta veinte,
a no enturbiar el amor con mis temores,
ni darme tanto golpe de pecho para nada.
Debiera aprender, de que modo ser feliz
sin provocar tanto daño, subir los peldaños
sin despertar otros sueños, y llegar al oasis
de ese amanecer inmenso, dejar de observar
la vida desde la otra acera, y a callar,
todo lo que no pueda cumplir después.
Debiera saber que el recuerdo nunca se olvida,
que no es vida vivir a medias, que la sonrisa
puede entristecer el alma, y que el descansar
a veces, puede asfixiar la ilusión, consentir,
una palabra entre todo y nada, que desnuda,
engaña, y deja a la esperanza sin abrigo.
Debiera decir más de lo que ahora digo, porque
el dolor me perfore y hasta me confunda,
y se estrechen los caminos infinitos de la vida,
debiera decir más, o mejor, hacer más de lo que digo,
para ahorrarme estos pecados a las puertas del cielo,
y no tener que pediros jamás, perdón por ellos.
viernes, 27 de mayo de 2011
Al silencio
Un día de estos y no me preguntes cual, me iré a buscar al silencio
que perdí en algún lugar de mi pasado, el mismo que ya no existe,
y trotaré el mundo de cabo a rabo para darle lo que es mio y puedo,
y espero alimentarme de ti y de tu misterio, allá donde te encuentre.
y espero alimentarme de ti y de tu misterio, allá donde te encuentre.
Escucharé el murmullo de sirenas en las entrañas de la tierra,
cantaré al paisaje de esa naturaleza olvidada y castigada, pero viva,
sentiré sobre la brea, el rugir de los coches y el quejido de sus voces,
arroparé mis canciones a tu abrigo y me abrazaré a ti como al amor.
Dejaré de escuchar palabras desnudas y vacías, que falta hace,
y para encontrar y entender al viento, invitaré a mi ánimo a este viaje,
y conversaré con las estrellas, y con la mar cuando toque, y los ríos,
y los arroyos, y vendrá la quietud para aplacar las convulsiones del alma.
Pensaré en el infinito como mi próximo destino, y dejaré que la brisa
me regale unas caricias de frescura, y me acostumbraré a ver atardecer
en el campo o en la orilla, o en una ciudad de tantas donde
llegaré para no quedarme, y sentiré tu adorable presencia en mi.
Y volveré de nuevo algún día, al lugar donde ahora no estoy, para escuchar
sin decir, para recordar el nido que un día habité, para agradecer la partida
y lo aprendido a fuerza de querer, para escribir sobre este cuaderno
ayer vacío y hoy lleno de mi, para no olvidar lo que un día aprendí de él.
jueves, 19 de mayo de 2011
Mientras dormías
Desperté a tu lado mientras dormías,
y viciado por tu bendita desnudez
en ti derramé mi placer, y después,
recostado observé el perfil
de ese lado del que nunca posas,
y en forma de prosa te esbozo
este poema febril, en esta noche sin luz.
Y el maquillaje de tus ojos ahora,
ensombrece tu apagada mirada,
y descansa la púrpura en tus mejillas,
tu boca me provoca como
apenas unas horas atrás, sin
decir nada, no quieras ahora despertar
cuando tu callada quietud me posee.
Tus pechos hundidos en ti,
desdicen su medida en mis manos,
mis caricias a tu reclamo, mi sueño
huyó volando, y mis labios secos
esperan con ansiedad tu despertar,
y pasan de largo tus razones, ausentes
de mi y de mis aisladas intenciones.
Aún duermes tendida a mi capricho,
y sin tu saberlo, perfilo en tu sinuoso cuerpo
la inocencia de tu desnudez, y una vez más
mis ojos descansan en ti ajenos a todo,
esperando tu despertar, como se espera la vida,
o el perdón, o de su desdicha al amor, hoy
me has regalado estos versos, que te escribo yo.
y viciado por tu bendita desnudez
en ti derramé mi placer, y después,
recostado observé el perfil
de ese lado del que nunca posas,
y en forma de prosa te esbozo
este poema febril, en esta noche sin luz.
Y el maquillaje de tus ojos ahora,
ensombrece tu apagada mirada,
y descansa la púrpura en tus mejillas,
tu boca me provoca como
apenas unas horas atrás, sin
decir nada, no quieras ahora despertar
cuando tu callada quietud me posee.
Tus pechos hundidos en ti,
desdicen su medida en mis manos,
mis caricias a tu reclamo, mi sueño
huyó volando, y mis labios secos
esperan con ansiedad tu despertar,
y pasan de largo tus razones, ausentes
de mi y de mis aisladas intenciones.
Aún duermes tendida a mi capricho,
y sin tu saberlo, perfilo en tu sinuoso cuerpo
la inocencia de tu desnudez, y una vez más
mis ojos descansan en ti ajenos a todo,
esperando tu despertar, como se espera la vida,
o el perdón, o de su desdicha al amor, hoy
me has regalado estos versos, que te escribo yo.
domingo, 15 de mayo de 2011
A este domingo
Hay domingos que te niegan el aliento, el alma,
y se mudan con tu esperanza a otro barrio de alguna ciudad,
hay locos sueltos que te dicen en sus laberintos,
que no esperes nada, porque nada hay, que te pierdas,
hay veces que la vida pasa sin saber siquiera que pasa,
y otras si pudieras, la amarrarías con aquel nudo marinero,
hay alegrías que corren de largo y no llaman a tu puerta,
y suspiros que te rajan el corazón hambrientos por decir ,
hay delirios que me transportan al mañana que nunca será,
y olvidos que juzgan mi memoria, cada vez mal olvidadiza.
Pero hay también domingos largos, cortos, inmensos, felices,
regresos a tu pasado que te devuelven deudas pendientes,
hay fiestas, jolgorios y gente en las calles que respiran vida,
pensamientos que recuperan tu ser, y hasta tu inocencia,
que te esperan desde entonces porque te creen su dueño,
y mujeres que siempre te harán aflorar deseos de adolescente,
hay domingos que darías la vida por ellos.
y se mudan con tu esperanza a otro barrio de alguna ciudad,
hay locos sueltos que te dicen en sus laberintos,
que no esperes nada, porque nada hay, que te pierdas,
hay veces que la vida pasa sin saber siquiera que pasa,
y otras si pudieras, la amarrarías con aquel nudo marinero,
hay alegrías que corren de largo y no llaman a tu puerta,
y suspiros que te rajan el corazón hambrientos por decir ,
hay delirios que me transportan al mañana que nunca será,
y olvidos que juzgan mi memoria, cada vez mal olvidadiza.
Pero hay también domingos largos, cortos, inmensos, felices,
regresos a tu pasado que te devuelven deudas pendientes,
hay fiestas, jolgorios y gente en las calles que respiran vida,
pensamientos que recuperan tu ser, y hasta tu inocencia,
que te esperan desde entonces porque te creen su dueño,
y mujeres que siempre te harán aflorar deseos de adolescente,
hay domingos que darías la vida por ellos.
jueves, 5 de mayo de 2011
Mi viaje
No fueron tristes, ni tan frías las mañanas,
cuando despertaba solo en las madrugadas,
ni tan duro el colchón de esas noches,
sobre el banco de madera de alguna estación.
No necesité hablar por hablar, con nadie,
ni tampoco sentí la soledad del que anda solo,
ni me inquietó lo desconocido, ni el más tarde,
si acaso, no encontrar motivos para escribir.
No me tropecé con los recuerdos perdidos,
ni necesité quedarme al calor de su abrigo,
No me perdí tras buscarme cien años,
ni traté de bajar, de tres en tres los peldaños.
Soñé mucho, dormí poco y mal, sonreí,
amé a conciencia y sin descanso,
subí al tren que tantas veces vi pasar,
volví a bajar, para volver a verlo marchar.
Nunca me amargó la amargura, tal vez,
lloré algunas ausencias mías, muy mías,
por sentirlas dentro de mi, a mi lado,
disfruté en compañía de quien solo camina.
He quemado de una vez no se, si los
últimos cartuchos que me restaban,
y aún así es posible, me siga extrañando
cada vez que me encuentre ante un espejo.
Quise tomar el aire, y salir a respirar,
pensar lo que pensaba, y pararme a pensar,
dejar pistas en las letras de mis canciones,
perder la razón, por creer en mis razones.
cuando despertaba solo en las madrugadas,
ni tan duro el colchón de esas noches,
sobre el banco de madera de alguna estación.
No necesité hablar por hablar, con nadie,
ni tampoco sentí la soledad del que anda solo,
ni me inquietó lo desconocido, ni el más tarde,
si acaso, no encontrar motivos para escribir.
No me tropecé con los recuerdos perdidos,
ni necesité quedarme al calor de su abrigo,
No me perdí tras buscarme cien años,
ni traté de bajar, de tres en tres los peldaños.
Soñé mucho, dormí poco y mal, sonreí,
amé a conciencia y sin descanso,
subí al tren que tantas veces vi pasar,
volví a bajar, para volver a verlo marchar.
Nunca me amargó la amargura, tal vez,
lloré algunas ausencias mías, muy mías,
por sentirlas dentro de mi, a mi lado,
disfruté en compañía de quien solo camina.
He quemado de una vez no se, si los
últimos cartuchos que me restaban,
y aún así es posible, me siga extrañando
cada vez que me encuentre ante un espejo.
Quise tomar el aire, y salir a respirar,
pensar lo que pensaba, y pararme a pensar,
dejar pistas en las letras de mis canciones,
perder la razón, por creer en mis razones.
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