La noche, esas horas largas de insomnio
que me trajeron tus besos atrasados, como
si fueran de ayer mismo, con el sabor a
esa eternidad que habita bajo tu falda,
y bajo tu ombligo.
Aún recuerdo tu boca besando mi nuca.
La vida salvada en un instante. Mis
fuerzas vencidas a tu deseo y las
insaciables ganas de tu hambre, y ese
olor a delirio de tu carne perfumando
mi soledad.
Las luces quebradas, alumbraron las
siluetas del amor sobre el altar de
aquella cama. Desnudas vinieron las
mañanas. Un septiembre más huyendo
de dios, y por cada paso dado, un paso
menos para llegar a vos.
Y al final, como casi siempre, me fui
callando aquel te necesito que nunca
quise decir. La noche no me regalará
siquiera la luz que vendrá y sin embargo,
suya es la canción que estoy a punto de
terminar de escribir.
Creo que a esta angustia le sobran, las
mil sombras que habitan en mi.
Nacido en Madrid (España) en el año 1953, con historias por vivir y contar, otras por leer, escuchar y aprender, en mi, a menudo la ilusión prolonga el sentido del paso del tiempo, lo retrasa y dilata para que goce aún más de él, un equilibrio éste difícil de alcanzar, y que no me resigno a dejar de intentarlo, día tras día.
lunes, 5 de octubre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Aquella tarde
AQUELLA TARDE
Hoy me supieron a despedida el atardecer ausente de tus besos,
el color impuro de tus mejillas, el escote que adivinan tus pechos.
El dolor que habita en mi sonrisa cuando de reojo te deseo,
y estás a tres pasos de mi, pero no te alcanza mi pensamiento.
Hoy los recuerdos son de la otra orilla, de otro tiempo,
apenas unos días jurados de amor. A nuestro último orgasmo,
le faltó algún te quiero.
Hoy con tanta frialdad arde mi cuerpo, te pintas los ojos,
te cepillas el pelo, me sonríes y me lanzas tres besos,
hasta luego amor mío.
Y yo sigo aquí, maldiciendo a mis malditos celos.
Hoy me supieron a despedida el atardecer ausente de tus besos,
el color impuro de tus mejillas, el escote que adivinan tus pechos.
El dolor que habita en mi sonrisa cuando de reojo te deseo,
y estás a tres pasos de mi, pero no te alcanza mi pensamiento.
Hoy los recuerdos son de la otra orilla, de otro tiempo,
apenas unos días jurados de amor. A nuestro último orgasmo,
le faltó algún te quiero.
Hoy con tanta frialdad arde mi cuerpo, te pintas los ojos,
te cepillas el pelo, me sonríes y me lanzas tres besos,
hasta luego amor mío.
Y yo sigo aquí, maldiciendo a mis malditos celos.
martes, 8 de septiembre de 2015
A ellas
Quisiera hoy juntar las lágrimas que os debo
y ponerlas a secar cien días al sol.
Callar a mis soledades que enloquecieron,
no ehar en falta vuestra vida en los pasillos.
Quisiera volver a cegarme con aquel cigarrillo,
perdernos a vuestro antojo ajenos al tiempo,
despertar y brindar juntos los domingos,
escondernos entre cortinas de terciopelo.
Quisiera volver a contaros cuentos chinos,
conseguir vuestros deseos más deseados,
guardarlos en una esquina bajo el sillón,
venderos esta locura de padre sin vocación.
y ponerlas a secar cien días al sol.
Callar a mis soledades que enloquecieron,
no ehar en falta vuestra vida en los pasillos.
Quisiera volver a cegarme con aquel cigarrillo,
perdernos a vuestro antojo ajenos al tiempo,
despertar y brindar juntos los domingos,
escondernos entre cortinas de terciopelo.
Quisiera robarle al olvido unos recuerdos,
quimeras de agunos secretos de vidas en flor,
volver de otro mundo tras una sesión de cine,
ponerle dos bandas sonoras a vuestra voz.
quimeras de agunos secretos de vidas en flor,
volver de otro mundo tras una sesión de cine,
ponerle dos bandas sonoras a vuestra voz.
Quisiera volver a contaros cuentos chinos,
conseguir vuestros deseos más deseados,
guardarlos en una esquina bajo el sillón,
venderos esta locura de padre sin vocación.
Quisiera volver a tener el futuro en mis brazos,
pero hay sueños huérfanos de inspiración,
sin vuelta a la ida, sin el viento a favor.
Pongamos por caso, esta deriva de ilusión.
pero hay sueños huérfanos de inspiración,
sin vuelta a la ida, sin el viento a favor.
Pongamos por caso, esta deriva de ilusión.
lunes, 8 de junio de 2015
Venir de lejos
A esta vida que a veces nos encoje demasiado,
a ese futuro que se va acortando, a esa memoria
que se estanca en el pasado, al pasito a paso y al
trote de los años, al galope con que empezamos.
A esos albores que devuelven el brillo a los ojos,
al capricho de los antojos, a esa forma de no ser,
a la inquietud llena de calma, a ese baile sin palmas
cuando nadie nos ve, a la niñez de los cien años.
A los murmullos envenenados que te acobardan,
a las envidias insanas de aquél, a las ausencias de
una mesa y a tu lado, a los silencios que anulan
los labios, al orden más desordenado, a la timidez.
A los becarios de la madurez, a la sensatez que
tanto nos impuso, a la conciencia que dispuso el
perdón atormentado, a las lágrimas que vomitamos,
a los antojos que nos calmaron, a los rezos sin fé.
A las preguntas no preguntadas, a las respuestas
calladas, a las frases deshechas, a la verdad incierta,
a la cínica ansiedad, a la infiel fidelidad, al todo lo que
fue nada, a la vida en un espejo, a ese venir de lejos.
A los misterios sin resolver, a ese posible amanecer, a
la infancia de por vida, a la alegre melancolía, a la
eterna invocación, al delirio de aquel amor, a un verso
para dos, y a esa música, que huye de ésta canción.
a ese futuro que se va acortando, a esa memoria
que se estanca en el pasado, al pasito a paso y al
trote de los años, al galope con que empezamos.
A esos albores que devuelven el brillo a los ojos,
al capricho de los antojos, a esa forma de no ser,
a la inquietud llena de calma, a ese baile sin palmas
cuando nadie nos ve, a la niñez de los cien años.
A los murmullos envenenados que te acobardan,
a las envidias insanas de aquél, a las ausencias de
una mesa y a tu lado, a los silencios que anulan
los labios, al orden más desordenado, a la timidez.
A los becarios de la madurez, a la sensatez que
tanto nos impuso, a la conciencia que dispuso el
perdón atormentado, a las lágrimas que vomitamos,
a los antojos que nos calmaron, a los rezos sin fé.
A las preguntas no preguntadas, a las respuestas
calladas, a las frases deshechas, a la verdad incierta,
a la cínica ansiedad, a la infiel fidelidad, al todo lo que
fue nada, a la vida en un espejo, a ese venir de lejos.
A los misterios sin resolver, a ese posible amanecer, a
la infancia de por vida, a la alegre melancolía, a la
eterna invocación, al delirio de aquel amor, a un verso
para dos, y a esa música, que huye de ésta canción.
lunes, 18 de mayo de 2015
Musas de secano
Hay rincones que te devuelven la vida,
Vida que te devuelve a los rincones,
Días desesperados de por vida,
Vidas esperando que te asomes.
Hay milagros amargos, amor y amores,
Condenas que te roban los años,
Sentencias que te inspiran canciones,
Pasiones en vena, reinas de corazones.
Hay tardes de diario, y otras tardes,
Nostalgia de otros vicios, pecados,
abrazos de suplicio, noches de raso.
Futuros presentes, pasados borrados,
Más allá de Diciembre, meses cerrados,
Música en la fuente, musas de secano.
Vida que te devuelve a los rincones,
Días desesperados de por vida,
Vidas esperando que te asomes.
Hay milagros amargos, amor y amores,
Condenas que te roban los años,
Sentencias que te inspiran canciones,
Pasiones en vena, reinas de corazones.
Hay tardes de diario, y otras tardes,
Nostalgia de otros vicios, pecados,
abrazos de suplicio, noches de raso.
Futuros presentes, pasados borrados,
Más allá de Diciembre, meses cerrados,
Música en la fuente, musas de secano.
jueves, 7 de mayo de 2015
Al tiempo
Pierdo el tiempo,
Se me escapa entre las manos,
Se escurre entre mis sueños,
Se esfuma, se apaga,
No hago nada por atraparlo,
Y sin embargo,
confieso que le pido tiempo al tiempo,
para buscarlo y encontrarnos,
para reconocerle, para amarlo y cumplir
algún que otro milagro.
Seguramente también,
Para perderlo y después,
Un poco más de tiempo,
Para olvidarlo.
Se me escapa entre las manos,
Se escurre entre mis sueños,
Se esfuma, se apaga,
No hago nada por atraparlo,
Y sin embargo,
confieso que le pido tiempo al tiempo,
para buscarlo y encontrarnos,
para reconocerle, para amarlo y cumplir
algún que otro milagro.
Seguramente también,
Para perderlo y después,
Un poco más de tiempo,
Para olvidarlo.
jueves, 26 de marzo de 2015
Eternidad
Ya sabéis, que no es mi costumbre andar dejando mis canciones por aquí, aunque he de decir, que de ahora en adelante y poco a poco, irán salpicando este blog. Ellas (mis canciones), y vosotros, me lo recordáis con cierta frecuencia, y no seriía justo el no complaceros, y porque no decirlo, el no complacerme.
Hoy toca desearle todas las suertes, a esta canción que como ya digo, no es del todo mía. Sucede a veces que leyendo, uno desearía haber escrito eso mismo y de esa forma, algo así me ocurrió con este poema llamado "Eternidad", del libro Los Cuerpos Lejanos escrito por un gran poeta, Rodolfo Serrano, a quien estoy seguro todos conocéis, y que por ese sentido de no pertenencia, tuve el atrevimiento de escribirle esta música, para hacer este poema, aunque no sea cierto, "un poquito mío". El Poeta sabe lo que quiero decir.
Uno duda si al final esta música habrá estado a la altura de ese hermoso poema, pero lo que si os puedo decir, es que en esta música y en mi voz, van parte de mil alma y mi corazón.
Gracias por toda esa compañía que siempre me dais.
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