Nacido en Madrid (España) en el año 1953, con historias por vivir y contar, otras por leer, escuchar y aprender, en mi, a menudo la ilusión prolonga el sentido del paso del tiempo, lo retrasa y dilata para que goce aún más de él, un equilibrio éste difícil de alcanzar, y que no me resigno a dejar de intentarlo, día tras día.
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jueves, 22 de noviembre de 2012
Breve encuentro
Igual que un día amargo o un café oscuro, me vino el
breve encuentro de una tarde ya vencida a dos calles
de ti, ese taxi compartido en un instante milagroso,
o aquella respuesta que olvidé por serte sincero.
El deseo expreso entre tus sienes y mis dedos, y mil
veces mas una, las gotas de espesura que empaparon
la razón, y no fuimos dueños ni del tiempo ni del dolor,
mientras la imprudencia sonaba a ciegas y en silencio.
Sin preguntar por quien muero, derramaste los excesos
aprendidos en tantos amaneceres sin mi, y atado a la
última mentira me ayudaste a dormir mi única verdad,
y después te fuiste, y ese adiós no pesó demasiado.
Hoy no me queda nada de ti, salvo el gesto de esa prisa
incierta, la puerta entornada que sigue entreabierta, y el
mirar desde una ventana sobre los tejados del mal y
del bien, y quizás, volverte a buscar donde te encontré.
miércoles, 6 de junio de 2012
Blanco amor de alcoba
No te bajes de mi cama y duerme a la noche,
déjame quedarme en ti para sobrevivir a esta
fantasía, compra mi alegría a precio de saldo,
y hazme el regalo de tu cuerpo transparente,
dibuja tus caprichos en mi frente, y pídeme hoy
lo que quieras, regálame una primavera para
no despertar.
No te bajes de este altar, hagamos liturgia
de nuestros deseos, promesas de nuestros
rezos, y vida de nuestra penitencia, paciencia
de nuestra ansiedad, ábreme tu cuerpo
en canal para fundir nuestras vidas por unos
instantes, y sucumbir al placer de esos
amantes que fuimos hoy.
No te vayas cuando yo vuelvo, la noche espera
y aún no tiene prisa, quédate con mis trizas
siquiera hasta que me olvides, regálame tus
veinte abriles treinta años después, y te juro
que al amanecer yo estaré dormido, hazme
reir como entonces, hazme soñar como ahora,
regálame, este blanco amor de alcoba.
No te esfumes de mis sueños. Que lejos quedó
el pasado que nunca pasó.
déjame quedarme en ti para sobrevivir a esta
fantasía, compra mi alegría a precio de saldo,
y hazme el regalo de tu cuerpo transparente,
dibuja tus caprichos en mi frente, y pídeme hoy
lo que quieras, regálame una primavera para
no despertar.
No te bajes de este altar, hagamos liturgia
de nuestros deseos, promesas de nuestros
rezos, y vida de nuestra penitencia, paciencia
de nuestra ansiedad, ábreme tu cuerpo
en canal para fundir nuestras vidas por unos
instantes, y sucumbir al placer de esos
amantes que fuimos hoy.
No te vayas cuando yo vuelvo, la noche espera
y aún no tiene prisa, quédate con mis trizas
siquiera hasta que me olvides, regálame tus
veinte abriles treinta años después, y te juro
que al amanecer yo estaré dormido, hazme
reir como entonces, hazme soñar como ahora,
regálame, este blanco amor de alcoba.
No te esfumes de mis sueños. Que lejos quedó
el pasado que nunca pasó.
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