Últimamente, le daba vueltas a contar cantando alguna que otra medio verdad en éste mi blog, y así de paso, sacar a pasear mis otras cosas que andan un poco empolvadas, casi siempre entre las paredes de mi habitación. Espero, no desesperar. Besos y abrazos
Nacido en Madrid (España) en el año 1953, con historias por vivir y contar, otras por leer, escuchar y aprender, en mi, a menudo la ilusión prolonga el sentido del paso del tiempo, lo retrasa y dilata para que goce aún más de él, un equilibrio éste difícil de alcanzar, y que no me resigno a dejar de intentarlo, día tras día.
lunes, 30 de julio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
Blanco amor de alcoba
No te bajes de mi cama y duerme a la noche,
déjame quedarme en ti para sobrevivir a esta
fantasía, compra mi alegría a precio de saldo,
y hazme el regalo de tu cuerpo transparente,
dibuja tus caprichos en mi frente, y pídeme hoy
lo que quieras, regálame una primavera para
no despertar.
No te bajes de este altar, hagamos liturgia
de nuestros deseos, promesas de nuestros
rezos, y vida de nuestra penitencia, paciencia
de nuestra ansiedad, ábreme tu cuerpo
en canal para fundir nuestras vidas por unos
instantes, y sucumbir al placer de esos
amantes que fuimos hoy.
No te vayas cuando yo vuelvo, la noche espera
y aún no tiene prisa, quédate con mis trizas
siquiera hasta que me olvides, regálame tus
veinte abriles treinta años después, y te juro
que al amanecer yo estaré dormido, hazme
reir como entonces, hazme soñar como ahora,
regálame, este blanco amor de alcoba.
No te esfumes de mis sueños. Que lejos quedó
el pasado que nunca pasó.
déjame quedarme en ti para sobrevivir a esta
fantasía, compra mi alegría a precio de saldo,
y hazme el regalo de tu cuerpo transparente,
dibuja tus caprichos en mi frente, y pídeme hoy
lo que quieras, regálame una primavera para
no despertar.
No te bajes de este altar, hagamos liturgia
de nuestros deseos, promesas de nuestros
rezos, y vida de nuestra penitencia, paciencia
de nuestra ansiedad, ábreme tu cuerpo
en canal para fundir nuestras vidas por unos
instantes, y sucumbir al placer de esos
amantes que fuimos hoy.
No te vayas cuando yo vuelvo, la noche espera
y aún no tiene prisa, quédate con mis trizas
siquiera hasta que me olvides, regálame tus
veinte abriles treinta años después, y te juro
que al amanecer yo estaré dormido, hazme
reir como entonces, hazme soñar como ahora,
regálame, este blanco amor de alcoba.
No te esfumes de mis sueños. Que lejos quedó
el pasado que nunca pasó.
Etiquetas:
Antonio Sanz,
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Poesia
miércoles, 30 de mayo de 2012
Esperándote
A estas alturas de la vida, cuando añoras el futuro que aún no ha pasado te he de confesar, que todavía me seduce la esperanza por descubrirte en esta cama que aún no hiciste tuya, y a esta hora perezosa en que tu maquillaje se marchita, te digo, que tejiendo tu presencia que aún está por llegar, senté a la soledad a mi lado para hacernos compañía, y juntos, desciframos el tono de tu voz en un alarde de desesperación, y el sabor de tus pechos, el sentir de tus caricias y el contagio de tu sonrisa, tu precioso gesto y tu cálida mirada y como no, esa desnudez al despertar que me debes y me quita el sueño, y que le voy hacer si aún no has llegado, si no soy dueño de nada ni de nadie, y menos de ti, si no acabas de entrar en mi como el ayer lo hizo al pasado.
No has de saber quien soy, ni por saber, si es de ti de quien hablo, tan solo templa a la calma y déjate llevar, esquiva a tu realidad y sueña que yo, a la vuelta de tu vida te estaré esperando, que hoy para no echarte de menos te he imaginado, y que por no perder estos momentos, los escribo en un diario con tu nombre, sin haberte nombrado. Tal vez debiera decirte, que ayer a punto pensé que eras tú y sin embargo, esa mirada no amarró sentidos, no subió peldaños, y yo, a borrar ese algo de nuevo, ese quizás falso.
Hoy, día treinta del mes de Mayo, de nuevo amanezco a la esperanza de envejecer juntos el calendario, y sin saber quien eres ni donde estás, como ayer he pensado, seguir escribiendo, seguirte esperando.
viernes, 25 de mayo de 2012
Atado
Atado a lo tuyo, a lo mio, a todo, al paso del tiempo en el lodo, a las promesas vacías y a los días llenos sin nosotros, a los despojos de ilusiones marchitas, a los deseos sin antojos.
Atado a los mirares ajenos, a las caras sin rostro, a la memoria de unos pocos y al olvido de casi todos, a los paseos en la soledad del domingo, al abrigo del frío en agosto.
Atado a las promesas a vuelta de camino, al dolor de otros, a la esperanza frágil que a veces se escapa, a ese amigo perdido dos dias despues.
Atado al revés de como debes, a esa forma sin modo, a la fiesta de otra ciudad, a la primavera en otoño, al placer del antes de todo, al olor de aquella noche saciando nuestra sed.
Atado a la desnudez que vendrá, al ser feliz por unos dias, tal vez, al atardecer cuando dormía, al anochecer entre dos aguas, a la mentira de una verdad.
Atado a una piel ya acariciada, al mudo recuerdo, al silencio del ruido al caer, a ese abrazo a un después, a la delgada línea que divide el horizonte, al quiero sin puedo, al cuando sin donde.
Atado a la cobardía de entonces, al valiente que no habita en mi, a los amigos perdidos para siempre, y a los que abandoné en los caminos, al infinito, a la eternidad.
Atado a la marchita vanidad, a las dudas, a las duras y a las maduras, al perezoso, a cien poemas y alguna canción, a la inoportuna inspiración con la mujer de otro.
Atado a las letras con su música, a las huidas de mi ciudad, a la tempestad y los terremotos de un corazón desbordado, al mercenario que soy de una guerra en paz.
Atado al silencio en soledad, a esas noches eternas a falta de sueños, al cansado de esperar, a las flores arrancadas, a las huellas en el cielo.
Atado al desamor, al temor de tu mirada, al soplo de mis cenizas, a las despedidas largas, al olvido, atado al tormento de mi sentido, atado a mi, atado a mis palabras.
lunes, 23 de abril de 2012
Cuatro amaneceres
Me quedo contigo siempre, y a pesar de todo,
con tu cercana distancia hecha trizas ayer mismo,
con unas palabras mal dichas al borde del abismo,
y la desnudez de cuatro amaneceres a tu lado.
Me quedo con tu apellido prendido al mio,
vagando junto a nombres que nunca nacerán,
con esas sonrisas sobradas de intimidad,
y esas palabras que buscaron tu comprensión.
Me quedo con la pena de no ser como quisiera,
con tus gestos, y el tiempo en primavera, con
haber dibujado el camino de regreso en verano,
y vencer mis miedos, contando nuestros pasos.
Me quedo con ese atardecer al alba, y con
la pereza que me regaló la vida a tu lado,
con el sabor de unos dedos que te escarbaron,
y con el primer sorbo de ti, al vencer la noche.
Me quedo con el sueño roto, con mis reproches,
y con los restos de humedad en nuestros cuerpos,
con el dolor de aquello que se acaba, y con el
último de nuestros silencios con tinte de amargura.
Me quedo con las carreteras estrechas, las dudas,
el silencio en la plaza de un pueblo a medio habitar,
la compañía de una canción que habla de soledad,
y el frío de una chimenea que no pudimos encender.
Me quedo con tu pasión que no dejé de sentir,
con mi locura y las ganas de volverte a vivir,
me quedo con la esperanza que algún día ha de ser,
con aquella promesa, que no te pude prometer.
con tu cercana distancia hecha trizas ayer mismo,
con unas palabras mal dichas al borde del abismo,
y la desnudez de cuatro amaneceres a tu lado.
Me quedo con tu apellido prendido al mio,
vagando junto a nombres que nunca nacerán,
con esas sonrisas sobradas de intimidad,
y esas palabras que buscaron tu comprensión.
Me quedo con la pena de no ser como quisiera,
con tus gestos, y el tiempo en primavera, con
haber dibujado el camino de regreso en verano,
y vencer mis miedos, contando nuestros pasos.
Me quedo con ese atardecer al alba, y con
la pereza que me regaló la vida a tu lado,
con el sabor de unos dedos que te escarbaron,
y con el primer sorbo de ti, al vencer la noche.
Me quedo con el sueño roto, con mis reproches,
y con los restos de humedad en nuestros cuerpos,
con el dolor de aquello que se acaba, y con el
último de nuestros silencios con tinte de amargura.
Me quedo con las carreteras estrechas, las dudas,
el silencio en la plaza de un pueblo a medio habitar,
la compañía de una canción que habla de soledad,
y el frío de una chimenea que no pudimos encender.
Me quedo con tu pasión que no dejé de sentir,
con mi locura y las ganas de volverte a vivir,
me quedo con la esperanza que algún día ha de ser,
con aquella promesa, que no te pude prometer.
martes, 3 de abril de 2012
Entre ellos
Entre ellos y por unas semanas, viví
atado a la melancolía de unos años que
ya no volverán, entre ellos he sufrido y
amado como sin que lo supieran, me
he roto por dentro y por fuera, para
siquiera intercambiar cuatro palabras
de esas que tanto gasto.
Duchas entre un glamour tendido y
lavado, y con la sonrisa de un hombre
que ya no huele a juventud, he cocinado,
y compartido entre migas y cacharros,
comida de tres días, pizzas del siguiente
sábado, y lo peor siempre por venir, y
lo mejor, ese azúcar salado con sabor a
vitaminas A, B y C.
En Babel se friegan platos con champú
al huevo. He acariciado sonrisas, he
besado abrazos, y me han servido en
bandejas de barro, un café con mil
sonrisas y un bizcocho con sabor a
asado. He compartido algo más que
un piso, con seis locos a diario, y los
viernes ciento y tantos, hemos jugado
al parchís sin hachís, sin porros y casi
sin tabaco, juventud perdida dicen?,
pues como la de antaño, como siempre
y siempre ha sido y ha de ser, unos
viviendo y otros criticando, más bien,
puta envidia cochina de algunos
trasnochados.
Hoy en Berlín hizo frío, más frío que
aquel verano, y volví a Madrid ese
jueves, y a mi hija Sara, la dejé en
sus brazos, ya me toca cama caliente,
y un baño a treinta y seis grados,
primer plato segundo y postre, y
otro postre de vez en cuando, pero
quien tuviera trigo en la piel, miel
en los labios, años en la mochila,
futuros lejanos, seiscientos euros
por mes, meses a diario, amores
de dos noches, noches de tres años,
quien tuviera vecinos como estos,
en cualquier lado.
atado a la melancolía de unos años que
ya no volverán, entre ellos he sufrido y
amado como sin que lo supieran, me
he roto por dentro y por fuera, para
siquiera intercambiar cuatro palabras
de esas que tanto gasto.
Duchas entre un glamour tendido y
lavado, y con la sonrisa de un hombre
que ya no huele a juventud, he cocinado,
y compartido entre migas y cacharros,
comida de tres días, pizzas del siguiente
sábado, y lo peor siempre por venir, y
lo mejor, ese azúcar salado con sabor a
vitaminas A, B y C.
En Babel se friegan platos con champú
al huevo. He acariciado sonrisas, he
besado abrazos, y me han servido en
bandejas de barro, un café con mil
sonrisas y un bizcocho con sabor a
asado. He compartido algo más que
un piso, con seis locos a diario, y los
viernes ciento y tantos, hemos jugado
al parchís sin hachís, sin porros y casi
sin tabaco, juventud perdida dicen?,
pues como la de antaño, como siempre
y siempre ha sido y ha de ser, unos
viviendo y otros criticando, más bien,
puta envidia cochina de algunos
trasnochados.
Hoy en Berlín hizo frío, más frío que
aquel verano, y volví a Madrid ese
jueves, y a mi hija Sara, la dejé en
sus brazos, ya me toca cama caliente,
y un baño a treinta y seis grados,
primer plato segundo y postre, y
otro postre de vez en cuando, pero
quien tuviera trigo en la piel, miel
en los labios, años en la mochila,
futuros lejanos, seiscientos euros
por mes, meses a diario, amores
de dos noches, noches de tres años,
quien tuviera vecinos como estos,
en cualquier lado.
viernes, 23 de marzo de 2012
Decir adiós
Hoy el día anda medio gris, como se
corresponde y corresponde ser, frío
como el norte o como el desamparo,
y tú tan solo a nada de mi, me das tu
sabor con un beso de la noche pasada.
Que distinto el amanecer que nos queda
ya lejos, el día que ya pasó, y la miel que
endulzó las yemas de mis dedos, los
que ayer perdidos andaban buscando
un sitio por el laberinto de tu piel. Que
distraída la aurora que no clareó sobre
los tejados de esta ciudad, y que golfa
esa hora en que una copa de vino soltaba
amarras rumbo al infinito de tu cuerpo,
y que lujuria beberme mi sed a besos.
Hay vida entre otras vidas, pero en ese
universo de dos, sobraron todos menos
el silencio, ahora todo pasó y el olvido
se me escapa por la boca, como el
miedo en un salto al vacío, y después
la nada, y todo fue pero ya no es, y las
horas aceleraron el paso para llegar a su
cita con el reloj, y puntualmente venció el
tiempo, en que tuvimos que decirnos adiós.
corresponde y corresponde ser, frío
como el norte o como el desamparo,
y tú tan solo a nada de mi, me das tu
sabor con un beso de la noche pasada.
Que distinto el amanecer que nos queda
ya lejos, el día que ya pasó, y la miel que
endulzó las yemas de mis dedos, los
que ayer perdidos andaban buscando
un sitio por el laberinto de tu piel. Que
distraída la aurora que no clareó sobre
los tejados de esta ciudad, y que golfa
esa hora en que una copa de vino soltaba
amarras rumbo al infinito de tu cuerpo,
y que lujuria beberme mi sed a besos.
Hay vida entre otras vidas, pero en ese
universo de dos, sobraron todos menos
el silencio, ahora todo pasó y el olvido
se me escapa por la boca, como el
miedo en un salto al vacío, y después
la nada, y todo fue pero ya no es, y las
horas aceleraron el paso para llegar a su
cita con el reloj, y puntualmente venció el
tiempo, en que tuvimos que decirnos adiós.
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