martes, 4 de junio de 2013

La luz de tu sombra

Simplemente me basta con saber que existes,
pero me faltas donde quiera que esté, quiero
tu ayer, y por quererlo me relajo en la quietud
del primer pensamiento de éste último día.
Echo de menos tu tierra prometida.

Y de tres en tres, subo las escaleras de esta
casa nueva que alguien habitó antes que yo,
desnudo mi dejadez para esperarte vestido, y
muero en ti con este hilo de vida que nació
al abrigo de tu ausencia, para anochecer.

Este lunes quedará amarrado a la memoria,
cuando la pereza le niegue la inspiración de
una canción bien escrita. Bastarán estos
días, sobrarán aquellas despedidas, y el
último adiós con sabor a no te vayas nunca.

La locura hizo de las suyas y trajo a buen
puerto el color de aquellas risas. Nunca es
tarde porque siempre es ahora, el recuerdo
no se demora porque hizo ya el viaje de ida.
Hoy me acompaña, la luz de tu sombra.