martes, 18 de abril de 2017

Tiempos de acero

Corren otros tiempos, hay otras verdades, adoramos a otros dioses de manera compulsiva. Hay cenizas en el horizonte que nos anuncian, que al final del túnel fracasará la vida.

No hay fronteras en el tiempo, se malvive en una isla, cada vez más solos, cada vez más lejos, mientras el ruido nos arruina, se venden caros los comienzos, disfrazamos de roces las caricias.

Se buscan amigos por cientos, todo vale según quien lo escriba, no hay formas ni maestros, faltan artesanos, sobra palabrería, si te gusta "comparte", o al menos si no compartes dame un te gusta. Arde el frío en este infierno.

La calma está en venta, derrapamos sin prisa, miramos para no vernos, pasear tiene otras miras, no hay quien juegue a este juego si no pones la otra mejilla, la piel sufre de ausencia, los poemas pierden su rima, no regresan los recuerdos. 

Ya no llueve en primavera, ya no cierran las heridas, no se venera a la novena, nos sobran sinfonías, escuchar ya no compensa, frente a mi soy una ruina, la soledad fue condenada a morir en compañía.

La respuesta no está en el viento, como dijo un tal Dylan, más nos vale hacerse el muerto, estos tiempos te castigan, a escribir un libro en verso, a no doblar aquella esquina, a tener miedo a los espejos, a verte, y no te miran.






lunes, 6 de marzo de 2017

Pagué y me fui

Otro lunes más, y me esperas donde siempre, en las corcheas, en la letra de esta canción. La calle me trajo los restos de una noche para no olvidar, un sueño imposible, de tu boca elegida al azar.

Te vuelvo a ver, tras la barra de ese bar que a nadie gusta y a mi me vuelve loco, con tu pasado un tanto sospechoso, y esos recuerdos de fogueo que disparan a matar, y ahí te observo impasible, con ese carmín que borra tus labios, y esa mirada posada en el fondo del último café servido.

Hay que ver lo que veo siempre en ti, besos olvidados y tu pasión buscando donde dormir, hilos de ternura con sabor a sal, y una cintura por atropellar con la impaciencia de unas manos, por ejemplo éstas mías. Piel con piel.

Hoy me serviste el café ardiendo, mientras tanto imagino el sabor de tus pechos, y te miro con intención, solo tu voz me devuelve a la vida que a buen seguro no espere. Aún guardo el humo de aquel cigarro que apagué el día que no te conocí. Vuelvo a mí cuando me dices, son dos con diez.

Pagué y me fui.

viernes, 24 de febrero de 2017

Algo como un loco

Tengo el tiempo que no pierdo, razón
y ánimo para una sentencia justa,
muero cada noche si me asusta,
busco el perfil de mi lado más incierto.

Suelo llegar exausto a ningún puerto,
a saber, a ese mundo varado a la orilla
de una salvación aún lejana, anhelo
caricias cercanas a la altura de mis ojos.

Hago cualquier cosa por muy poco, y
además, a cambio de todo lo que nunca
encuentro, soy tal vez, yo que no aprendo,
un milagro a destiempo, algo como un loco.

Canto a la idiotez que me entretiene,
a las pesadillas que me convienen, y en la
mañana cantaré al sueño que se repite
noche tras noche, una noche después.

Rompo con este poema, descarto versos que
mienten, surco con la punta de mis quieros
las arrugas de mi frente, amo al silencio
callado, lejos de si mismo, ausente o dormido.

Regreso cansado de un sitio que no espera,
al calor de una hoguera que nunca huye del
frío, duermo despierto, desconfío, digo adiós
a este sueño, desvelos de una tarde de domingo.


domingo, 12 de febrero de 2017

Libro viejo


Ligero, delgado y bello te acomodas en
el hueco de mis años, sincero sabio y eterno,
te perdiste en la mudanza de un verano.

Amigo de tantos inviernos, noches de vela
en vano, consuelo de malos tiempos,
santo y seña supieron  amargos.

Juicio en los infiernos a la espera de un milagro,
el diablo anda huyendo de mujeres en pecado,
en la esquina muere el silencio.

La calle despierta a un borracho,
va cantando
los secretos de aquellos bares cerrados, 
amores en los espejos, pasiones de rama en ramo.

Hoy domingo está lloviendo, el perdón sella unos labios,
el futuro anda inquieto con historias del pasado,
palabras de un libro viejo, despertaron en mis manos.