lunes, 11 de noviembre de 2013

Pongamos que seas tú

No es que tenga el ánimo acelerado por
esta ausencia a diario, ni quisiera me lleves
a rastra como un despojo hecho trizas, al
menos, quiero merecer la  memoria algún
año más, endulzar la amargura de tu saliva.

Sentado a esta orilla se me hace imposible
reconocerme, se fugaron la inspiración y los
duendes a años luz de mi, y hoy aún así, sin
saber el porque, borro el reproche que me
me encontré y lo sentencio a morir en silencio.

Destrozo versos al aliento de una copa en el
mismo bar de siempre, los deberes quedaron
pendientes y he vuelto a suspender aquella
asignatura mortal, tal vez, me deba acostumbrar
a derrapar con estos zapatos viejos y gastados.

Mientras, quedé atrapado en aquel perfume
que nunca me supo a dulce, más bien, me supo
siempre a pecado mortal y a sacrilegio, al
sexto de los Mandamientos, al sexo obseso,
a la distancia y al tiempo, al regreso a tu cuerpo.

Mi baraja ya no tiene comodines, ni amigos en el
infierno mis sentidos, quizás mi penitencia sea el
recuerdo de un olvido y a cambio, tres puntos
suspensivos a la eternidad. Ojalá que alguno se
salve de esta mediocridad, pongamos que seas tú.











4 comentarios:

Lauris dijo...

Antonio, en serio, me gustan tanto...tanto. Me conmueven, me reflejo, me hacen temblar, pensar, soñar, llorar....

Antonio dijo...

Que bien Laura, me encanta que así sea...enorme mi agradecimiento por leerme

Maria Bejarano dijo...

"quizás mi penitencia sea el
recuerdo de un olvido y a cambio, tres puntos
suspensivos a la eternidad."

Si la perfección existiera, serían estas 3 líneas.
Gracias por compartir tu arte con el resto de los mortales.

Antonio dijo...

Gracias a ti María por tus palabras, y por tu sensibilidad.