viernes, 27 de mayo de 2011

Al silencio

Un día de estos y no me preguntes cual, me iré a buscar al silencio
que perdí en algún lugar de mi pasado, el mismo que ya no existe,
y trotaré el mundo de cabo a rabo para darle lo que es mio y puedo,
y espero alimentarme de ti y de tu misterio, allá donde te encuentre.

Escucharé el murmullo de sirenas en las entrañas de la tierra,
cantaré al paisaje de esa naturaleza olvidada y castigada, pero viva,
sentiré sobre la brea, el rugir de los coches y el quejido de sus voces,
arroparé mis canciones a tu abrigo y me abrazaré a ti como al amor.

Dejaré de escuchar palabras desnudas y vacías, que falta hace,
y para encontrar y entender al viento, invitaré a mi ánimo a este viaje,
y conversaré con las estrellas, y con la mar cuando toque, y los ríos,
y los arroyos, y vendrá la quietud para aplacar las convulsiones del alma.

Pensaré en el infinito como mi próximo destino, y dejaré que la brisa
me regale unas caricias de frescura, y me acostumbraré a ver atardecer
en el campo o en la orilla,  o en una ciudad de tantas donde
llegaré para no quedarme, y sentiré tu adorable presencia en mi.

Y volveré de nuevo algún día, al lugar donde ahora no estoy, para escuchar
sin decir, para recordar el nido que un día habité, para agradecer la partida
y lo aprendido a fuerza de querer,  para escribir sobre este cuaderno
ayer vacío y hoy lleno de mi, para no olvidar lo que un día aprendí de ti.

jueves, 19 de mayo de 2011

Mientras dormías

Desperté a tu lado mientras dormías,
y viciado por tu bendita desnudez
en ti derramé mi placer, y después,
recostado observé el perfil
de ese lado del que nunca posas,
y en forma de prosa te esbozo
este poema febril, en esta noche sin luz.

Y el maquillaje de tus ojos ahora,
ensombrece tu apagada mirada,
y descansa la púrpura en tus mejillas,
tu boca me provoca como
apenas unas horas atrás, sin
decir nada, no quieras ahora despertar
cuando tu callada quietud me posee.

Tus pechos hundidos en ti,
desdicen su medida en mis manos,
mis caricias a tu reclamo, mi sueño
huyó volando, y mis labios secos
esperan con ansiedad tu despertar,
y pasan de largo tus razones, ausentes
de mi y de mis aisladas intenciones.

Aún duermes tendida a mi capricho,
y sin tu saberlo,  perfilo en tu sinuoso cuerpo
la inocencia de tu desnudez,  y una vez más
mis ojos descansan en ti ajenos a todo,
esperando tu despertar, como se espera la vida,
o el perdón, o de su desdicha al amor, hoy
me has regalado estos versos, que te escribo yo.

domingo, 15 de mayo de 2011

A este domingo

Hay domingos que te niegan el aliento, el alma,
y se mudan con tu esperanza a otro barrio de esta ciudad,
hay locos sueltos que te dicen en sus laberintos,
que no esperes nada, porque nada hay, que te pierdas,
hay veces que la vida pasa sin saber siquiera que pasa,
y otras si pudiera, la amarraría con aquel nudo marinero,
hay alegrías que corren de largo y no llaman a tu puerta,
y suspiros que te rajan el corazón, hambriento de sentir,
hay delirios que me transportan al mañana que nunca será,
y olvidos que juzgan mi memoria, cada vez mal olvidadiza.

Pero hay también domingos largos, cortos, inmensos, felices,
regresos a tu pasado, que te devuelven deudas pendientes,
hay fiestas, jolgorios y gente en las calles que respiran vida,
pensamientos que recuperan tu ser, y hasta tu inocencia,
que te esperan desde entonces, porque te creen su dueño,
y mujeres que siempre te harán aflorar deseos de adolescente,
hay domingos que darías la vida por ellos, nada más y nada menos.

jueves, 5 de mayo de 2011

Mi viaje

No fueron tristes, ni tan frías las mañanas, 
cuando despertaba solo en las madrugadas,
ni tan duro el colchón de esas noches,
sobre el banco de madera de alguna estación.


No necesité hablar por hablar, con nadie,
ni tampoco sentí la soledad del que anda solo,
ni me inquietó lo desconocido, ni el más tarde,
si acaso, no encontrar motivos para escribir.


No me tropecé con los recuerdos perdidos, 
ni necesité quedarme al calor de su abrigo,
No me perdí tras buscarme cien años,
ni traté de bajar, de tres en tres los peldaños.


Soñé mucho, dormí poco y mal, sonreí, 
amé a conciencia y sin descanso,
subí al tren que tantas veces vi pasar,
volví a bajar, para volver a verlo marchar.


Nunca me amargó la amargura, tal vez,
lloré algunas ausencias mías, muy mías,
por sentirlas dentro de mi, a mi lado,
disfruté en compañía de quien solo camina.


He quemado de una vez no se, si los
últimos cartuchos que me restaban, 
y aún así es posible, me siga extrañando
cada vez que me encuentre ante un espejo.


Quise tomar el aire, y salir a respirar,
pensar lo que pensaba, y pararme a pensar,
dejar pistas en las letras de mis canciones,
perder la razón, por creer en mis razones.